Harto de un amor etiquetado y encasillado, como caja de bombones sin
sorpresas ni originalidad, representado una y otra vez con su excesivo
maquillaje dejando poco a la imaginación, goteando la magia cual aceite
de motor. Incapaces de mantener relaciones de ningun tipo, las de caracter
amoroso siempre hacen sangrar al ser humano, un arma de doble filo que
escasas veces empuñamos correctamente.
Inundados por la constantes
representaciones de este, que abogan tan poquito por la naturalidad y
la comprensión, la atención y la incondicionalidad. Solo empeora el
entendimiento de algo que todavía nos queda mucho por comprender.
El
amor aborrece la obsesión, brota como flor en primavera mutando en
diferentes formas hasta concluir en el presente, añorar otra forma, otro
lugar, desvirtuará sus colores. Por otra parte, nuestra inseguridad
individual hará querer mantener el presente como una fotografía, y
semejante esfuerzo titánico podría hacernos creer una de las mentiras más dolorosas en la historia del ser humano, creernos en posesión de alguien.
El sentimiento
amor, es incondional, efímero y no universal, una declaración de amor
como puede ser un "Te quiero" hace referencia a un instante, una forma
singular de querer, que solo el autor de esas palabras entiende su
magnitud.
Amantes y amados deben de comprenderse
mutuamente, por encima de sus pretensiones y expectativas, que la actual
forma de su amor es lo que tienen que disfrutar, apreciar y abrazar.
Sentir esa caricia como la última y la primera, sin desearla para siempre, sin echarla de menos.
La
comprensión mutua, o simplemente comprender a alguien, puede empezar
desde comprendernos a nosotros mismos, será muy dificil entender a
alguien sin entenderte a ti mismo, y pretender que alguien lo haga por
nosotros no será nuestra mejor opción.
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