Ya hace mucho que me preocupa, en una aboragine que carece de pausas, parece que no han encontrado hueco para presentarla. Con una sociedad que cada vez valora más la novedad, sin importar la calidad, preocupada cada vez más por el paso del tiempo, como un niño fatigado intentando embotellar toda el agua de un río, nos encontramos esta antigua herramienta que de vez en cuando añoramos.
Es quizás nuestra condición mortal el primer obstaculo que encuentra, pues en una vida contada en horas,minutos o segundos, sintiendo que cada instante vivido, es una bala ya usada, difícilmente prepararemos el jardin donde cultivar la madre de todas las ciencias.
El paso del tiempo, inexorable, intimida hasta el más valiente, muy lejos de vivir en el presente, el ser humano occidental vive entre un futuro posible y un pasado arrastrado, es por eso que sin saber donde ubicar lo que en esencia és, deja de prestarle atención.
Atrapados en una ilusión especulativa, esperando cumplir la profecía, el ser humano deja de observar el presente, y queda atrapado en un ensueño que mezclará sus deseos con la cadena del tiempo.
Quizás el primer paso para albergar paciencia, sea hallar tranquilidad, debido a nuestro nerviosismo, nuestra conciencia de que el tic-tac no se detiene, somos incapaces de deternos un instante.
Pero debemos encontrar seguridad, en qué, aquello que somos "Está ocurriendo", en qué, lo que está por venir "Está viniendo" y lo que ha ocurrido hace tiempo que dejo de ocurrir.
Si uno consigue tranquilizar su psique, no le costará entender que con paciencia, sabemos esperar, dejar de sufrir por lo que podría ser y no es, o saber prestar la atención que nuestro presente necesita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario